viernes, agosto 12

! Convoluc¡ón



- Humpty... Pero, ¿estamos perdidos en la apacible marea del caos del sentido?
- Alicia, encontrar un camino por el que trazar planos oníricos y representar proyectos esperanzados requiere reconocerse en vulnerabilidad de ser igual al otro y corrompible como un felino hambriento. Ya sabes que, desde que el hombre es hombre, la naturaleza humana ha buscado un por qué de satisfacción, una respuesta para lidiar con los límites de su conocimiento, pero las sociedades evolucionan en conjunto con otras sociedades y el incontrolable peso de la historia pasada se confunde con el incierto devenir que nos espera.
La humanidad continúa en un estado adolescente, egoísta y belicoso pero quizás haya llegado el momento de la independencia, la recapitulación de nuestro pasado y la puesta en marcha de un proyecto común al hombre para con nosotros mismos y para con el caos que nos ha tocado habitar desde que hemos sido paridos.
Cada vez que el hombre se ancla en un presente cómodo, pasivo y contemplativo, la inercia del estado natural del devenir nos sumerge en períodos de crisis necesarias, como éstas, para seguir circulando en el tren de la historia y aprender de nuestro errático presente continuo. Bendita crisis!
Creerse fracasado y por ende, mutilada toda esperanza no sólo envenena nuestro potencial creativo a germinar sino que fumiga a la vida entera. Un árbol que no se riega, un niño que no se alimenta.
NO somos entes divinos independientes de TODO lo que nos rodea. La encarnación del verbo que pudiésemos llegar a experienciar en nuestro laboratorio cotidiano, es una monádica parte del entramado reticular reversible y desplegable al que pertenecemos, en sus diversas percepciones, dimensiones y subjetividades. Virtualidades válidas todas ellas por ser miméticas con nosotros mismos.
Sólo debemos dominar nuestro instinto megalómaqno de afán racionalizador de lo incomprensible, sumergiéndonos en aquello que TAMBIÉN nos define, nadando en los afectos, las emociones, nuestra irresponsable inocencia irracional, huérfanos de cosmovisión. Humanicémonos en el siguiente paso a dar, en nuestra evolución como comunidad, nuestra CONVOLUCIÓN.
Aniquilando a este ego colonizador de libertades ajenas, bajo el rostro del humilde alumno que mira a la maestra naturaleza e insaciablemente pregunta, en su hambruna de conocimiento orácula. Relajándose en el galope de las primitivas sensaciones de lo cotidiano, la libertad ha dejado de ser un absurdo inconquistable para convertirse en sustantiva. Ese proyecto incomprensible de estar aquí y ahora, allá y en ninguna parte ha recuperado la organicidad, el no-sentido y la no-lógica de su belleza.

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